De pequeña iba todos los sábados con mis padres a pasar el día al campo. Unas semanas nos desplazábamos en coche hasta Montornès del Vallès y otras nos quedábamos más cerca, en Badalona mismo, e íbamos a la zona de Sant Jeroni, en la Serralada de Marina. En los días que nos quedábamos en Sant Jeroni solíamos ir a visitar el exterior del viejo monasterio, cuya torre se podía ver desde lejos. Ajena a la historia del lugar correteaba con mi hermana y mis primas por los alrededores. Normalmente el monasterio estaba cerrado pero algún día, no sabía el motivo, la gran puerta de madera estaba abierta y había accedido a un patio con columnas muy bonito.
Esos son los recuerdos de mi niñez sobre el monasterio. Hace poco hicimos una visita guiada y descubrimos la historia de más de 500 años que encierran los muros de Sant Jeroni de la Murtra.

¿Quiénes eran los Jerónimos?
La Orden de San Jerónimo fue aprobada por el papa Gregorio XI en 1373. San Jerónimo fue un santo del siglo IV que tradujo la Biblia al latín (la llamada Vulgata). Como no dejó ninguna regla escrita, los monjes jerónimos siguieron la regla de San Agustín. La Orden solo existió en la península ibérica (España y Portugal) y sus comunidades estaban formadas por hermanos ermitaños. Tenían mucha relación con los reyes, ya que los monasterios jerónimos funcionaban como hostales reales. De esta manera, los reyes pagaban parte de la construcción.
Se tiene constancia de que por el Monestir de Sant Jeroni de la Murtra pasaron Juan II (padre de Fernando el Católico), los Reyes Católicos, Carlos I y Felipe II.

Historia del Monestir de Sant Jeroni de la Murtra
El Monestir de Sant Jeroni de la Murtra se fundó en 1416 con siete frailes, y en él vivieron monjes hasta 1835. Su fundador fue Bertran Nicolau, un mercader de Barcelona que en 1413 había creado un primer monasterio cerca de Sant Pere de Ribes y que tres años más tarde lo trasladó a una pequeña masía de Badalona llamada la Casa de la Murtra. El monasterio también funcionaba como hospedería para peregrinos y tenía una importante biblioteca.

En 1820 se hizo una primera venta del monasterio. En julio de 1835, en plena oleada de quema de conventos, un incendio destruyó la iglesia y parte del claustro. Ese mismo año los últimos monjes abandonaron el monasterio y, con la desamortización de Mendizábal, sus propiedades se subastaron. Desde finales del siglo XIX y hasta el inicio de la Guerra Civil, en 1936, funcionó como colonia de veraneantes: las tierras y el edificio se dividieron, y varias familias vivían en él de junio a septiembre. Durante esos meses cultivaban las tierras, y en invierno dos familias se encargaban del cuidado del edificio.
En 1947, Francesca Güell i López, hija de Eusebi Güell, el mecenas de Gaudí, compró el monasterio e intentó que lo habitara alguna orden monástica para que volviera a funcionar como tal. No fue posible debido al mal estado de las instalaciones.
En los años setenta, junto a un grupo de sacerdotes, la Asociación Amigos de los Monasterios y la Fundació Catalunya-Amèrica, Francesca Güell lo convirtió en un lugar de recogimiento y silencio, sin distinción de religiones ni ideologías. Murió en 1976.
Visita al Monestir de Sant Jeroni de la Murtra
Patio
La primera zona que se visita es el patio. En él están la antigua puerta de acceso y la zona de hospedería, que actualmente está en ruinas. También se encuentra la antigua Torre de Defensa, construida en el siglo XVI para protegerse de los ataques piratas, muy frecuentes en aquella época. Desde lo más alto de la torre se tenían buenas vistas de la zona y del mar. La amenaza era tan seria que la torre se levantó en apenas cuatro o cinco años. Estaba rodeada por un foso y, para poder aislarla del edificio del monasterio, solo se podía acceder a ella por el primer piso.

Una vez pasado el peligro de los ataques piratas la torre se reconvirtió en la Torre del Prior. Se construyó un puente que la unía al edificio principal y el interior se distribuyó en estancias.

La fachada principal del monasterio, que da al patio, era la de la antigua masía y conserva el reloj de sol. Tan solo se le añadió ornamentación renacentista. Actualmente la preside una figura de San Jerónimo. Fue colocada en 1997.

A la derecha de la fachada principal se encuentra el edificio llamado Obra Nova. Es un edificio renacentista cuya fachada se restauró en el año 2000.

Portería
Al entrar al monasterio la primera estancia es la portería. Aquí la gente esperaba la caridad de los monjes así como el pan y los remedios medicinales que solían entregar a los habitantes de la zona.

Claustro
El Claustro se construyó en el siglo XVI con piedras de las canteras de Montjuïc y Girona. Las claves de bóveda están decoradas con imágenes bíblicas, escudos y caras de personas que sufragaron los gastos de la construcción. No se puede tener constancia de las personas que donaron dinero ya que el archivo se destruyó por un incendio. El claustro se construyó en estilo gótico tardío y en él destacan sus bóvedas de crucería todas decoradas de forma diferente (tal y como hemos comentado antes: con santos, pasajes bíblicos y escudos heráldicos).

Destacan también los arcos ojivales (también llamados apuntados) que permitían que la luz entrara en los pasillos del claustro. Las columnas funcionan como contrafuertes para aguantar el peso. Como era habitual en la arquitectura de la época, las medidas del claustro seguían unas proporciones muy cuidadas.

El claustro tiene dos plantas. La inferior era la zona comunitaria y de paso para ir a las distintas zonas del monasterio (portería, iglesia, refectorio…). La primera planta era donde se encontraban las celdas de los monjes y un lugar de silencio y recogimiento.

Colón y Ramon Pané
En 1493 los Reyes Católicos pasaron una temporada en el monasterio, donde Fernando se recuperaba de las heridas de un atentado sufrido en Barcelona en diciembre de 1492. Fue aquí donde, en abril de 1493, recibieron a Cristóbal Colón a la vuelta de su primer viaje a América (o a las Indias, adonde él creía haber llegado). Colón les ofreció productos traídos de las nuevas tierras y les presentó a algunos habitantes de las «Indias».
Un fraile del monasterio, Ramon Pané, acompañó a Colón en su segundo viaje a las «Indias». Se instaló en comunidades indígenas de la isla La Española y estudió su cultura y su lengua. Fruto de ese trabajo escribió la Relación acerca de las antigüedades de los indios, considerada la primera obra escrita en América en una lengua europea, y por ello se le considera el primer etnólogo de América.
Actualmente, en La Española (República Dominicana y Haití) es una figura muy apreciada y algunos colegios llevan su nombre. Se puede ver la imagen de Cristóbal Colón en uno de los arcos del claustro, y en la llamada Galería Real están esculpidas las caras de los Reyes Católicos.

En el jardín del claustro hay un pozo, una fuente renacentista y el arbusto de murtra (que da nombre al monasterio) más antiguo del recinto, con más de 150 años. Murtra en castellano es mirto.

Iglesia
La iglesia del monasterio se quemó en el incendio de 1835 y no ha sido restaurada. Siguen en pie las paredes laterales y el ábside. Era una iglesia de planta rectangular con seis capillas laterales, dedicada a la Virgen de Belén. En el suelo de la iglesia se pueden apreciar las tumbas de algunos frailes y miembros de importantes familias de la zona. El ábside estaba orientado a la salida del sol, que iluminaba la iglesia a través de los ventanales. Junto al campanario había un rosetón que no se conserva. El campanario servía para despertar a los monjes para las oraciones nocturnas.

Cocina
La cocina era de grandes dimensiones ya que además de cocinar para los monjes se hacía también para los huéspedes y se repartía comida entre la gente que pedía caridad. Se construyó a mediados del siglo XV. Las baldosas del suelo son las originales y tienen unas estrías para no resbalar. En el centro de la estancia hay una mesa de piedra de la que no se conoce la época. En uno de los laterales se conserva el lugar donde se mantenían los productos en fresco. Se sabe que tenía dos chimeneas donde se cocinaba. Actualmente no se conserva ninguna, ya que se retiraron por falta de espacio cuando la estancia se usó como tienda.

Segundo Claustro
Junto al claustro principal había un segundo de dimensiones más pequeñas y que no se conserva en tan buen estado como el primero. Aquí se encontraban la enfermería, donde vivían los monjes de más edad o los enfermos, y otras zonas de servicio.

En esta zona se encuentra el lavadero, cuya agua viene directamente de la Font Santa. El agua que llegaba al monasterio fue rápidamente canalizada y se distribuía por las distintas estancias, desde la sacristía hasta la cocina.

Además se encontraban en el segundo claustro las instalaciones donde se hacía el vino, que también eran utilizadas por familias vecinas. En una de sus paredes se pueden ver todavía los nombres de algunas de estas familias. En aquella época el monasterio estaba rodeado de viñas.

Refectorio
El refectorio era el lugar utilizado por los monjes para comer. Antes de entrar debían hacer dos filas en el claustro y entrar con la capucha puesta.

Debían comer en silencio. Algunas de las comidas eran acompañadas por la lectura de la Biblia o el Costumbrari para alimentar el intelecto además del cuerpo. El refectorio se construyó en la segunda mitad del siglo XV y fue sufragado por el monarca Juan II. En la primera bóveda se puede ver el escudo del rey y una frase que dice: «Juan II me hizo». Se han encontrado pinturas de tres siglos diferentes.

Actualmente el refectorio, totalmente restaurado, se ha convertido en la capilla del monasterio y en él se celebra misa una vez a la semana. También se realizan conciertos por su buena acústica. A través de unos cristales, tras el actual altar, se encuentra la bodega donde se conservaba el vino.

Un rincón de Badalona con más de 500 años de historia
Al salir del refectorio y volver al patio, me costó reconocer aquel lugar donde correteaba de pequeña. La puerta de madera que casi siempre encontraba cerrada escondía reyes convalecientes, un navegante que volvía de un mundo nuevo, un fraile que cruzó el océano para estudiar a los pueblos taínos, monjes que comían en silencio y familias que pasaban aquí los veranos. Más de 500 años de historia a pocos minutos de casa, y yo sin saberlo.
Sant Jeroni de la Murtra es uno de esos lugares que demuestran que no hace falta ir lejos para viajar. Está a las puertas de Barcelona, rodeado del verde de la Serralada de Marina, donde hoy vuelven a crecer viñas como las que rodeaban el monasterio en tiempos de los jerónimos.
Si buscáis una escapada cerca de Barcelona y os gusta la historia, la visita a Sant Jeroni de la Murtra es muy recomendable. Podéis combinarla con alguna ruta por la Serralada de Marina y aprovechar el día.
Información práctica
- Dirección: Camí del Monestir, s/n, Badalona (barrio de Canyet).
- Cómo llegar: en metro, con la línea 2 (lila) hasta la parada Pompeu Fabra de Badalona y, desde allí, los buses M26 o M28. En tren, con Rodalies (R1) hasta la estación de Badalona y, desde allí, el bus M6. En coche, se puede aparcar fuera del monasterio.
- Visitas: con reserva previa, contactando con el monasterio.
- Teléfono: +34 614 394 841
- Correo electrónico: info@lamurtra.cat
- Más información: Prepara tu visita (web del monasterio).



Es precioso!!!! Gracias por compartir una belleza mas de España!!!❤❤❤
Gracias por compartir tan bella historia de la hermosa España …de ese lugar tan de ensueño como Cataluña.❤❤❤
Gracias a ti!
Que chulo!!! Dan ganas de ir ya
Sí que lo es!
Una descripció bastant encertada i completa. Val la pena visitar el monestir i conèixer la seva història. En la teva descripció hi ha una inexactitud. La desamortitzacio de Juan de Diós Álvarez Méndez,conegut per tothom com Mendizábal, va viure entre finals del XVII i el XVIII. Ell, com a ministre d’Hisenda, va fer dos decrets desamortitzadors, el 1936 i el 1937. Dir que el 1820 ja es va fer una primera venda del monestir durant el trienni liberal. El monestir va patir l’incendi el 27/28 de juliol de 1835.
Pere F. Puigderrajols i Jarque, guia de Sant Jeroni de la Murtra.
Moltes gràcies! Farem les correccions indicades.