Un lugar ideal para viajar en familia es sin duda Italia. Lo tiene todo: cercanía (desde España), buena comida, idioma más o menos fácil (o eso pensamos los españoles), el carácter latino de los italianos, un clima agradable y una gran oferta de lugares de interés tanto para los amantes del arte, el mar, los niños… Pues eso, que es un destino ideal. Los Janonautas hicimos un viaje de estas características en una celebración familiar. Eramos nueve personas de distintas edades. Escogimos finales de junio para realizar el recorrido de 11 días por el norte de Italia. En el mes de enero empezamos los preparativos. En este post os explicamos cómo preparar un viaje en familia por el norte de Italia.

Preparativos del viaje

Los Janonautas hemos estado en varias ocasiones en Italia y se trata de uno de nuestros destinos favoritos. Es por eso que no nos importó repetir lugares.

Itinerario

Estos son los lugares que visitamos. Si clicáis en las estrellas podréis ver alguna foto.

Los vuelos

El vuelo de ida lo hicimos con Vueling saliendo desde Barcelona con destino Milán. Viajar desde España a Italia es muy fácil, todas las compañías importantes tienen vuelos entre la península y la mayoría de ciudades italianas. Se pueden encontrar precios muy competitivos si lo miráis con tiempo.

La vuelta la hicimos desde Bérgamo con la compañía Ryanair.

Otras opciones de viajar a Italia son: en coche o en ferry.

Alquiler de coche

Teníamos claro que los recorridos y las visitas las realizaríamos por nuestra cuenta y que para ello íbamos a alquilar un coche o dos.

Italia es un país cómodo a la hora de conducir, pero los autóctonos tienen fama de conducir a mucha velocidad y no siempre respetar el código de circulación. El norte de Italia era la zona por la que nos íbamos a mover y cuenta con la autopista Milán-Venecia para realizar los recorridos de manera fácil y rápida.

El alquiler lo realizamos desde Barcelona a través de la empresa Easy Terra, un buscador y comparador de alquileres entre diferentes marcas que además tiene precios más competitivos. Fue muy fácil hacer las gestiones y nos aclararon todas las dudas que nos fueron surgiendo.

El proveedor final era Sixt y recogimos el vehículo en la estación central de Milán el segundo día de viaje. Para el día y medio que pensábamos estar en Milán no era necesario el coche.

Como os comentamos, la idea era alquilar dos coches, que es lo que hicimos, pero al recoger el vehículo en Milán el personal de Sixt, muy amables por cierto, nos dieron una opción mejor: nos instaron a realizar un cambio y alquilar un furgoneta de nueve plazas en vez de dos vehículos. Hicimos el cambio y pudimos viajar todos en el mismo vehículo: una Ford Tourneo Custom muy confortable y casi nueva. En Italia este tipo de vehículos se pueden conducir con el mismo permiso que los coches.

Alojamiento y comidas

En el tema de alojamientos combinamos el hotel (dos primeras noches en Milán) con una casa de alquiler de Airbnb. Tan solo habíamos utilizado los servicios de esta empresa una vez y nos fue muy mal pero le dimos una nueva oportunidad y la verdad es que quedamos muy satisfechos.

La casa de Airbnb estaba situada en el Lago di Garda, concretamente en Manerba del Garda. Esta iba a ser nuestra base de operaciones y desde aquí realizar las excursiones diarias que teníamos planeadas. Nuestro anfitrión, Nicola, que vivía en el mismo edificio fue encantador y estuvo pendiente de nuestra comodidad en todos momento.

Respecto a las comidas, en Italia no hay problema, ¿a quién no le gusta la pasta o la pizza? ¿ Y sus sabrosos helados? Se pueden encontrar restaurantes de todo tipo y precio. Las comidas las hacíamos fuera, allí donde nos encontrásemos, y para los desayunos y las cenas nos proveímos en los supermercados de la zona y en la casa teníamos todo lo necesario para cocinar.

Una de las noches de Milán probamos el famoso aperitivi italiano y la última noche en el Lago di Garda también decidimos cenar fuera, como despedida.

Nuestro recorrido

1º día: Barcelona-Milán. Debido a la huelga de controladores de Marsella tuvimos que adelantar el vuelo y llegamos muy tarde a la ciudad así que nos fuimos directos al hotel.

2º día: Milán. Hicimos un recorrido por la ciudad recorriendo sus calles y plazas visitando el Duomo,

la Galleria Vittorio Emanuelle II de día y de noche,

el Castello Sforzesco,

… y acabamos cenando en la zona de Navigli.

3º. día: Llegada al Lago di Garda. Recogimos el coche en Milán y nos dirigimos al Lago di Garda. Una vez instalados en la casa nos dio tiempo de salir a visitar la zona cercana y el bonito pueblo de Saló.

4º y 5º día: Lago di Garda. Dedicamos dos días a recorrer el Lago visitando los pueblos más interesantes:

Limone Sul Garda

Riva del Garda

Sirmione

Manerba del Garda

Y por supuesto, nos dimos algún que otro baño en el Lago di Garda.

6º día: Gardaland. Viajábamos en familia (1 niño y 2 adolescentes) y la posibilidad de pasar un día en uno de los parque de atracciones más importanes de Europa nos gustó. Disfrutamos todos del día como si todos fuéramos niños. Gardaland se inauguró en el año 1975 y cuenta con atracciones de distintos tipos. Según dicen ellos, en alguna de sus atracciones se inspiraron los diseñadores de Disneyland París.

7º día: Venecia. Como todos sabéis visitar la ciudad de los canales a veces se convierte en una aventura. Siempre está tomada por los turistas y si además coincide con día de parada de crucero la experiencia puede ser más desagradable que agradable.

Los Janonautas hicimos un exhaustivo estudio de los días en que los barcos de las distintas compañías atracaban en la ciudad y decidimos visitarla el día en que no había ninguno.

La ciudad de Venecia enamora tanto a los que la visitan por primera vez como a los que repiten. Hasta pudimos disfrutar de un paseo en góndola.

8º día: Verona. La ciudad de los amantes se encuentra muy cerca del Lago de Garda. Paseamos por sus calles y visitamos sus numerosos atractivos. Facilita mucho la visita que muchas de las calles del casco históricos sean peatonales.

Pudimos ver la ciudad desde las alturas ya que subimos a la Torre dei Lamberti gracias a Turismo de Italia.

También probamos un plato típico de la zona: la Tigelle.

9º día: Dolomiti. Dedicamos un día a la montaña. En un principio la idea era visitar el Paso Pordoi y la Marmolada, pero al preparar el viaje nos dimos cuenta de que iba a ser una jornada de conducción larga y con poco rato para disfrutar. Así que modificamos el recorrido y visitamos Madonna di Campiglio y los Dolomiti di Brenta. Decididamente nos hubiéramos quedado a vivir allí.

Madonna di Campiglio es un pequeño pueblo situado a 1.550 de altura y una de las estaciones de esquí más conocidas de los Alpes italianos.

Desde Madonna di Campiglio fuimos en coche hasta Patascoss (unos 3 kilómetros montaña arriba).

Desde allí tomamos un tren turístico que nos llevó hasta el Rifugio Malga Ritorto.

En esta zona hay una granja, en la que se puede comer y comprar quesos caseros, donde las vacas y los caballos campan a sus anchas.

La vista de los Dolomiti di Brenta desde aquí es espectacular.

10º día: Módena y Museo Ferrari. La ciudad de Módena tiene mucho encanto y su centro histórico es pequeño pero muy interesante.

Pensamos en la visita a esta ciudad por la cercanía con Maranello, teníamos la intención de visitar el Museo Ferrari.

11º día y último: Bérgamo. Como el avión de vuelta a Barcelona salía desde el aeropuerto de Bérgamo, aprovechamos para pasar el día en la ciudad. La cercanía del aeropuerto (15 minutos en bus desde la estación) hizo que pudiéramos disfrutar de la Cittá Alta con tranquilidad y sin prisas.

El viaje fue muy bonito y nos dejó a todos un recuerdo maravilloso. Esperamos que os sirva de ayuda este post sobre cómo preparar un viaje en familia por el norte de Italia.

Restaurantes recomendados

  • Caffé ConcertoPiazza Grande, 26, Modena
  • DaMimmoVia Bartolomeo Colleoni, 17, Bergamo
  • Le RoiVia Cima Tosa, 40, Madonna di Campiglio
  • Leon d’Oro – Via Fiume, 28, Riva del Garda
  • Tigella BellaVia Sottoriva, 24, Verona
  • Trattoria Bar PontiniCannaregio, 1268, Venezia