¿Por qué nos gusta tanto Italia? A lo mejor es por sus bonitas ciudades llenas de arte, o por su comida (sin olvidar los helados), o por la simpatía de la gente… o por todo esto a la vez. El caso es que cualquier motivo es bueno para volver a visitarla. Una de nuestras escapadas a este país que tiene enamorados a los Janonautas fue a Turín, durante dos días nos perdimos por sus largas calles porticadas, disfrutamos de sus amplias plazas y contemplamos la belleza de esta ciudad señorial de palacios e iglesias barrocas que fue la primera capital italiana en 1861. Dos días que nos supieron a poco y que hicieron que nos quedásemos con ganas de volver en otra ocasión. Os proponemos hoy un itinerario por el centro histórico de Turín cruzando su calle comercial más importante y deteniéndonos en las plazas que salpican el recorrido. Pasead con nosotros bajo los soportales de la Via Roma!

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

La Via Roma, de Porta Nuova a Piazza Castello

Enfrente de la histórica estación de Porta Nuova, cruzando la amplia avenida Corso Vittorio Emanuele, empieza la que quizás sea la más bella calle de Turín, la Via Roma. Es una calle porticada, comercial, con muchas tiendas bajo los soportales, por la que paseamos contemplando los escaparates.

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

Nos detenemos un rato en la pequeña Piazza C.L.N. para ver las dos monumentales fuentes que representan a los ríos Po y su afluente Dora Riparia.

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

La Piazza San Carlo

Pasando entre dos iglesias barrocas entramos en la Piazza San Carlo. La encontramos vallada y preparada para un carrera popular pero eso no consigue quitarle el encanto a esta imponente plaza. Siguen aquí los soportales, ahora con bares y terrazas para tomar algo. Los edificios son señoriales, con ventanas y contraventanas que a la luz del día parecen dibujadas en las fachadas. En el centro de la plaza está el Caval ëd Bronz (en piamontés “caballo de bronce”), la estatua ecuestre de Emanuele Filiberto.

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

Las dos iglesias gemelas que dan paso a la Piazza San Carlo son de estilo barroco y merece la pena visitarlas.

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

Piazza Castello

Continuamos por la Via Roma que se abre al final en otra plaza espectacular: la Piazza Castello. Enfrente de nosotros está el Palazzo Reale con su amplia fachada frontal totalmente blanca.

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

A la izquierda se distingue una parte de la Catedral de San Juan Bautista, en la que se guarda la Sábana Santa. En esta ocasión la Catedral estaba cerrada por las preparaciones de la exposición extraordinaria de la Síndone que en breve iba a celebrarse. En la misma plaza, a la derecha del Palazzo Reale, hay un palacio más pequeño, la Madama, que alberga el Museo Municipal de Arte Antiguo.

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

Estos edificios han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco formando parte de las Residencias Reales de la Casa Saboya. Pasamos por las taquillas para comprar las entradas de la visita al Palacio (12 euros adultos y 6 euros niños). La visita es por libre y se pueden recorrer los apartamentos, salones y galerías así como la armería real. Os puede llevar unas 2 horas verlo todo. Es una visita que los Janonautas recomendamos.

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

Turín, bajo los soportales de la Via Roma

Habíamos llegado al final de la Via Roma pero la volveríamos a recorrer varias veces más durante los dos días que estuvimos en Turín. No nos cansamos de ella como seguro que tampoco os pasará a vosotros si vais a esta bonita ciudad.

 

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