Islandia es un pais que nos impresionó con su naturaleza salvaje y exhuberante. No son únicamente sus paisajes volcánicos los que nos cautivaron, también la diversa vida animal que pudimos observar: las omnipresentes ovejas (siempre en grupos de tres), los caballos islandeses, los simpáticos pájaros frailecillos, las focas en las aguas heladas de Jokulsarlon y en las playas del norte y sobre todo las ballenas de la bahía de Husavik. El avistamiento de estos mamímeros marinos es uno de los must de Islandia y lo teníamos marcado en rojo desde que empezamos a preparar el viaje. En la isla existe la posibilidad de realizar excursiones para ver a estos gigantes del mar desde varios puertos pero el más recomendable es el de Husavik, por su bahía rica en plancton que garantiza la presencia de ballenas en busca de alimento, y allí nos fuimos los Janonautas dispuestos a cumplir un sueño largamente esperado.

Cola de ballena sumergiéndose en el mar

Husavik es un pequeño pueblo pesquero en el norte de Islandia, en la bahía de Skjálfandi, que se ha especializado en ofrecer a los turistas que lo visitan la experiencia única del avistamiento de ballenas.

Son las 9:30 horas de la mañana cuando llegamos a Husavik desde el lago Myvatn por la carretera 85. Es un día fresco, con pocas nubes y no hay previsión de lluvia para las próximas horas. Desde la misma carretera que entra en el pueblo vemos la bahía y los carteles publicitarios de las empresas que ofrecen las excursiones. Aparcamos al lado de la zona donde están las oficinas de billetes, sobre el mismo puerto, y nos acercamos a comprobar qué ofrecen. Hay varias taquillas y la oferta es muy parecida en las tres empresas que consultamos. Los horarios, precios y servicios están expuestos en grandes paneles que podemos leer desde el exterior. Todas estas empresas tienen la información publicada en sus páginas web y os recomendamos que las consultéis antes, principalmente para saber los horarios de las salidas. También pueden reservarse las excursiones por Internet pero es arriesgarse a que llegado el día el clima no acompañe y no pueda disfrutarse de la experiencia. Nosotros nos decantamos por contratar la excursión Whale Watching de Gentle Giants, un tour de unas 3 horas de duración que estaba casi a punto de salir. El precio es de 56 euros para los adultos y de 34 euros para los niños.

Las ballenas de la bahía de Husavik

Bajamos al puerto por las escaleras que hay junto a las taquillas y llegamos a nuestro barco, el Sylvía, que está esperando para zarpar. La embarcación de 17 metros de eslora tiene una capacidad para 60 ocupantes pero no vamos a ir más de 15 personas. Hemos tenido suerte ya que vemos otras embarcaciones que han salido antes y que están abarrotadas.

Las ballenas de la bahía de Husavik

La guía que nos da la bienvenida y nos proporciona unos trajes térmicos que nos van a proteger de las bajas temperaturas. Aunque sea verano hace frío en alta mar y es que estamos en el mar de Groenlandia a sólo unos pocos kilómetros del Círculo Polar.  Un consejo de los Janonautas: llevad también gorros, bufandas y guantes porque los váis a necesitar.

Las ballenas de la bahía de Husavik

A las 9:45 horas se ponen en marcha los motores del Sylvía y empezamos a alejarnos poco a poco del puerto. El mar está en calma y el barco navega durante aproximadamente una hora rumbo a mar abierto.

Las ballenas de la bahía de Husavik

Las ballenas de la bahía de Husavik

Pasamos cerca de la isla Lundey que tiene una importante colonia de frailecillos.

Las ballenas de la bahía de Husavik

La guía nos avisa de que hay una ballena jorobada a lo lejos y el Sylvía acelera los motores para acercarse. Otros barcos nos siguen y nos acercamos al cetáceo, del que sólo vemos el lomo, intentando molestarla lo menos posible. Es realmente emocionante estar tan cerca del enorme animal quien a los pocos minutos decide sumergirse y se despide mostrándonos su gran cola.

Las ballenas de la bahía de Husavik

Las ballenas de la bahía de Husavik

El vaivén del barco es más fuerte en mar abierto y algunos de los Janonautas empiezan a sentir los efectos del mareo.

Las ballenas de la bahía de Husavik

Otros grupos de ballenas jorobadas aparecen. Algunas salen a la superficie expulsando un ruidoso chorro de agua desde los orificios que tienen tras la cabeza. A partir de ese momento es continua la presencia de ballenas alrededor nuestro.

Las ballenas de la bahía de Husavik

Las ballenas de la bahía de Husavik

Las ballenas de la bahía de Husavik

El tiempo se nos pasa volando y casi sin darnos cuenta ya es el momento de volver a puerto. Son 3 horas de excursión pero se nos hacen cortas. Durante el regreso nuestra guía nos obsequia con un chocolate caliente y un trozo de bizcocho para reponer fuerzas.

Ya en tierra firme descansamos un poco sentados en una terraza junto al puerto. El viaje nos ha abierto el apetito y entramos en el pintoresco restaurante Gamli Baukur para comer mientras recordamos la bonita experiencia que hemos vivido.

Las ballenas de la bahía de Husavik