Durante nuestro viaje a Polonia fue inevitable plantearnos la visita al campo de concentración de Auschwitz. No estábamos seguros de realizarla, sobre todo por Clàudia, y de si íbamos a ser capaces de soportarla. Pero también sentíamos la obligación de visitar el lugar y honrar a todas aquellas personas que fueron asesinadas por motivaciones políticas, religiosas, de raza o por su orientación sexual y que nunca fueron considerados seres humanos por sus captores. El escritor Antoni G. Iturbe, en su libro “La bibliotecaria de Auschwitz”, describe de forma muy gráfica el campo de concentración como “esa fábrica de destrucción de vidas donde los hornos funcionan día y noche con un combustible de cuerpos“. Os explicamos a continuación cómo fue nuestra experiencia.

Auschwitz: Nunca más


Auschwitz es el campo de concentración y  exterminio más conocido de todos los creados por el gobierno nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Está situado en Polonia, a unos 70 kilómetros del centro de Cracovia. En él murieron más de 1.300.000 personas, de las que el 90% eran judíos.

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El complejo Auschwitz-Birkenau estaba formado por tres campos de concentración que distaban 3 kilómetros  entre ellos. Actualmente se pueden visitar dos de los recintos que forman parte del Museo Auschwitz-Birkenau. El museo abrió sus puertas en julio de 1947 por decisión del gobierno polaco. Desde entonces han visitado el complejo más de 25 millones de personas. Desde 1979 el complejo Auschwitz-Birkenau es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

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Viaje hasta Auschwitz

Llegamos a Auschwitz-Birkenau en autobús desde la estación de Cracovia. Es muy fácil llegar por cuenta propia. Varias compañías de autobuses llevan hasta el museo por un precio aproximado de seis euros ida y vuelta. La duración del viaje es más o menos de una hora. El nombre polaco del pueblo es Oswiecim, aunque para la historia haya quedado grabado el nombre en alemán de Auschwitz.

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Entre la parada de los autobuses y el museo hay unos 500 metros. A Auschwitz también se puede llegar en tren o en taxi. La estación de tren está algo más alejada del museo.

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Complejo Auschwitz

El complejo fue inaugurado en mayo de 1940 y funcionó hasta 1945 en que fue liberado por los soldados soviéticos. Su construcción se inició poco tiempo después de la invasión de Polonia por parte del ejército nazi.

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La entrada al museo es gratuita pero es recomendable reservar la entrada por internet de forma anticipada. Debido a los exhaustivos controles de seguridad se forman colas para el acceso pero el tiempo de espera no es mucho. Las mochilas y bolsos de gran tamaño están prohibidos.

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Se puede contratar un tour guíado desde Cracovia que incluye también el viaje, los hay en varios idiomas, pero el precio se puede multiplicar hasta por cuatro según la compañía. El museo da la posibilidad de realizar visitas guíadas. Cuando nosotros reservamos las entradas ya no quedaban visitas en castellano. El museo no dispone de audioguías para los visitantes.

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El complejo estaba bajo el mando de Heinrich Himmler y supervisado por Rudolf Hoss. Tras la guerra Hoss fue detenido por el ejército británico y explicó, durante los juicios de Nuremberg, los detalles del funcionamiento del campo. Fue condenado a muerte y ahorcado en 1947 ante el crematorio número 1 de Auschwitz.

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Auschwitz I

A la entrada de Auschwitz I se puede leer la famosa frase “Arbeit Macht Frei” (El trabajo os hará libres). Bajo este lema pasaban cada día dos veces miles de prisioneros cuando iban a trabajar como esclavos a los campos y fábricas cercanos al complejo. El letrero fue robado en el año 2009 y recuperado por la policia 4 días después. En los alrededores del letrero hay mucha gente haciendo fotos, atravesarlo impresiona.

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El centro administrativo del complejo se encontraba en esta zona. En este campo murieron más de 700.000 personas en su mayoría intelectuales polacos y prisioneros rusos.

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El campo estaba organizado en calles y bloques en forma de cuadrículas. Al final de cada calle había una torre de vigilancia con una alambrada electrificada. Los bloques estaban ya construidos cuando llegaron los nazis ya que la zona había sido un antiguo cuartel militar polaco.

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Los antiguos bloques son ahora exposiciones permanentes con historias del campo y el holocausto. Cada país, que fue ocupado por los nazis, tiene asignado un bloque en el que se instalaron, a partir de 1961, las exposiciones permanentes.

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Ocupan bloques países como Austria, Bélgica, Francia, Holanda, la antigua Checoslovaquia y Rusia. En el siguiente mapa se muestra el número de deportados a Auschwitz por países

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En el bloque perteneciente a Holanda se muestra una pequeña exposición sobre Ana Frank que fue deportada a Auschwitz, junto con su familia, tras ser descubiertos en el piso de Ámsterdam donde se escondían. Podéis leer nuestro post de la visita a la casa-museo de Ana Frank en Amsterdam aquí.

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En las exposiciones permanentes sobre el Holocausto hay expuestos objetos que pertenecieron a los prisioneros: prótesis, gafas, maletas, utensilios de cocina, pelo, zapatos, ropa, etc.

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En un principio se concebió Auschwitz I como un campo de trabajo y de tránsito para someter a la población polaca y utilizarlos como mano de obra semiesclava. En los terrenos donde se construyó el campo había habido una granja dedicada a la cría y doma de caballos, posteriormente una instalación militar.

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Los primeros “inquilinos” del nuevo campo de concentración fuero 30 criminales alemanes a los que querían convertir en kapos del campo y 728 prisioneros políticos polacos que fueron trasladados desde el campo de Tarnow. Posteriormente llegaron los prisioneros rusos, las personas calificadas como “elementos antisociales” y los homosexuales.

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Los kapos eran presos comunes alemanes que trabajaban en los campos de concentración nazis en posiciones administrativas y de control de los otros presos. Disfrutaban de ventajas y privilegios frente a los demás prisioneros.

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Pocos meses después de su inauguración decidieron ampliar el campo y utilizarlo como explotación e investigación agrícola. Pero la situación del campo, entre dos ríos, hacía que el lugar fuera poco recomendable para este tipo de explotaciones debido a las numerosas inundaciones. Pese a todo esto la actividad no fue abandonada nunca y fueron muchos los prisioneros que murieron intentando canalizar los ríos.

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En Auschwitz I se trabajaba de lunes a sábado y el domingo se realizaban tareas de limpieza. Los prisioneros que trabajaban en la fábrica de armas trabajaban también los domingos. Las tasas de mortalidad eran muy altas debido a las duras condiciones de trabajo, la desnutrición y la poca higiene.

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Los bloques estaban numerados y el más famoso de ellos era el número 11, llamado el bloque de la muerte.

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En él se aplicaban castigos, tórturas y ejecuciones. Estos iban desde la muerte por ahorcamiento o inanición hasta el confinamiento en celdas tan pequeñas que el prisionero no podía ni sentarse. Había celdas de 1m2 en las que se podían encerrar hasta cinco prisioneros a la vez.

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En este bloque se realizaron las primeras pruebas con gas Zyklon B en septiembre de 1941, en ella murieron 850 prisioneros rusos y polacos.

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La prueba fue considerada un éxito por las autoridades nazis y posteriormente se construyó la primera cámara de gas y el primer crematorio. La cámara de gas de Auschwitz I se utilizó hasta 1942 convirtiéndose posteriormente en un refugio antiaéreo. Es la única cámara de gas que no fue destruida por los soldados nazis.

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En el exterior del bloque 11 queda la horca que utilizaban para matar a los prisioneros y las zonas donde los ataban desnudos para que muriesen de frío.

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Hay bloques que todavía conservan el mobiliario de la época y que se pueden visitar.

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En Auschwitz I fue donde se iniciaron los experimentos médicos del Dr. Josef Mengele. En el bloque 10 realizaba las pruebas de esterilización a las mujeres judías y los experimentos con niños.

En 1942 llegaron las primeras prisioneras al campo y con ellas las primera vigilantes femeninas de las SS provenientes de otros campos.

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De los aproximadamente 1200 vigilantes que pasaron por el complejo de Auschwitz durante su funcionamiento sólo 750 de ellos fueron llevados a juicio.

Durante los años de funcionamiento intentaron huir del campo cerca de 700 prisioneros, lo lograron 300. El castigo por el intento de fuga era la muerte por inanición o en la horca. Las familias de los huídos también sufrian las consecuencias como escarmiento.

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Una vez finalizada la visita de Auschwitz I nos dirigimos hasta la parada del autobús lanzadera que comunica los dos campos de forma gratuita.

Auschwitz-Birkenau

Es el campo de concentración que se conoce como Auschwitz, en él se ejecutaron a más de un millón de deportados en su mayoría judíos y de etnia gitana. Su torre de vigilancia se ha hecho tristemente famosa.

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La construcción de este campo se inició en 1941 como parte de la llamada Endlösung (solución final), el plan nazi de eliminación de los judíos. El campo albergó hasta 100.000 prisioneros.

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El campo tenía una extensión de 175 hectareas y estaba dividido en secciones. El complejo estaba cercado, rodeado de alambres de púas y electrificado. Algunos prisioneros utilizaron las cercas para suicidarse.

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Al visitar el campo en invierno nos pudimos hacer una idea de la situación extrema en la que vivían los prisioneros. Es un paraje llano y sin vegetación, normalmente cubierto de niebla, en la que el frio calaba hasta los huesos. Nosotros, que íbamos bien abrigados, no nos pudimos ni imaginar la situación de los prisioneros con sus pijamas de rayas y sus precarias ropas de abrigo.

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El objetivo del campo era el exterminio de los prisioneros. En él se construyeron cinco cámaras de gas con sus correspondientes crematorios. Cada cámara tenía capacidad para 2.500 personas. En la primavera de 1942 se inició el exterminio sistemático de los prisioneros a gran escala tras la conferencia de Wannsee donde se determinó acelerar la solución final.

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Los prisioneros llegaban al campo en tren cuyas vías se extendía hasta el interior del complejo.

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Los trenes eran de carga y llegaban a Auschwitz tras varios días de viaje en pésimas condiciones. Durante el viaje a los prisioneros no se les facilitaba ni agua ni comida.

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La imagen de la torre de vigilancia y las vías del tren que se introducían en el campo fue la imagen que más nos impactó.

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Al bajar del tren los soldados de las SS realizaban la selección, ésta no duraba más de media hora. Algunos prisioneros pasaban directamente del tren a la cámara de gas, era el caso de los ancianos, los enfermos, los niños y la mayoría de mujeres.

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Los que superaban la selección eran enviados a la zona de cuarentena y posteriomente se les asignaba una tarea o eran destinados a alguno de los campos de trabajo.

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Otros eran enviados a la zona de experimentos médicos, estos últimos eran escogidos personalmente por Josef Mengele. Son conocidos sus experimentos con gemelos con los que quería conseguir que las mujeres alemanas tuvieran todos los partos gemelares para así doblar la procreación de la raza aria. También inyectaba tinta azul en los ojos de los niños para intentar conseguir que los iris se convirtieran en azules.

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A los prisioneros que iban directos a las cámaras de gas se les decía que era un edificio donde iban a recibir un tratamiento de limpieza y desinfección, para que no cundiese el pánico, incluso tenían instalaciones parecidas a las duchas. En el edificio había letreros en varios idiomas que indicaba “ducha”. Los hacían desvestise y que dejasen la ropa en el vestidor, les decían que recordasen el número del colgador para después poder recuperar la ropa. Una vez dentro de la sala, que estaba muy iluminada, cerraban las puertas y descargaban el gas Zyklon B por las aperturas del techo. El gas podía matar en 5 minutos a 3.000 personas.

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Una vez realizada la descarga esperaban unos 20 minutos y comprobaban a través de las mirillas que los prisioneros estuvieran muertos. Entonces se procedía a ventilar la zona. Posteriormente se recogían los cadáveres para llevarlos al crematorio. Antes se les realizaba una inspección, se les desvalijaba de todo lo que pudiera tener valor y se les cortaba el pelo (con él se tejían mantas para los soldados alemanes). De los muertos se aprovechaba todo. Los crematorios tenían una enorme chimenea que expulsaba los gases al exterior.

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Había días en que los crematorios no daban abasto y se tenían que quemar los cuerpos en hogueras al aire libre. Una de estas ocasiones se dio entre mayo y julio del año 1944 tras la invasión, por parte del ejército nazi, de Hungría y la deportación de miles de judíos húngaros.

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La mayoría de prisioneros muertos en las cámaras de gas eran judíos húngaros. Les seguían los polacos, franceses, holandeses, griegos, checos, eslovenos, belgas, alemanes, austríacos, prisioneros de la antigua Yugoslavia e italianos. También murieron 70.000 presos políticos polacos, 20.000 miembros de la etnia gitana, presos políticos rusos y homosexuales.

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Los encargados de transportar los cadáveres a los crematorios eran llamados Sonderkommandos. Se trataba de prisioneros judíos que vivían separados del resto de prisioneros. Eran sustituidos periódicamente y los relevados eran ejecutados.

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Las cámaras de gas fueron destruidas por los soldados de la SS en noviembre de 1944 para intentar esconder las actividades del campo.

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Las cámaras siguen en las mismas condiciones en las que se las encontraron los soldados rusos en 1945.

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Hay un barracón que está como en la época de funcionamiento del campo y se puede visitar. Hay tres niveles de literas de madera en la que dormían hacinados los prisioneros, hasta de tres en tres, sobre paja.

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Auschwitz III

No se puede visitar actualmente. Era un campo de trabajos forzados muy relacionado con la industria alemana. En él había fábricas de armas y metalúrgicas. Inició su actividad en el año 1942 y la fábrica más grande era IG Farben que elaboraba combustible líquido y goma sintética. Regularmente se realizaban inspecciones y a los prisioneros enfermos o débiles se les enviaba a las cámaras de gas.

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Fin del terror

En enero de 1945 y ante la inminente llegada del ejército rojo, los campos fueron abandonados. La mayoría de prisioneros fueron trasladados a otros campos y en Auschwitz tan sólo quedaron los enfermos y las personas de mayor edad. Cuando los soldados soviéticos entraron en Auschwitz el 27 de enero de 1945 liberaron a 7.600 prisioneros.

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El personal del campo de concentración que pudo ser detenido por el ejército ruso fue juzgado por las autoridades rusas y posteriormente entregado al gobierno polaco. La mayoría de ellos fueron condenados a muerte o a largos periodos de prisión.

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La mayoría de prisoneros de Auschwitz era personas anónimas pero también pasaron personajes famosos o que lo fueron tras salir del campo de concentración:

Charlotte Salomon, pintora alemana de origen judío que murió en la cámara de gas estando embarazada de 4 meses.

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Jozef Cyrankiewiz, fue presidente de Polonia tras el final de la guerra y superviviente de Auschwitz.

Ana Frank, conocida por escribir un diario mientras estaba cautiva en un piso de Amsterdam. Estuvo en el Auschwitz junto a su hermana Margot en 1944. Posteriormente fueron trasladadas al campo de Begen-Belsen donde ambas murieron. Su padre fue uno de los supervivientes de Auschwitz.

Charlotte Delbo, escritora francesa. No era de origen judío pero era una conocida activista política.

Primo Levi. Escrito italiano superviviente del campo.

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Imre Kertesz, escritor húngaro que sobrevivió y ganó el premio Nobel con una novela en la que explicaba su experiencia en el campo.

Una vez finalizada la visita los Janonautas creemos que ha sido una experiencia impactante y dura pero interesante. Y afectarnos, claro que nos afectó, pero como dijo Clàudia lo bueno es que nos afecte. A los Janonautas nos parece una visita imprescindible para conocer uno de los episodios más terribles de la historia reciente de la humanidad.