Dublín era una de las asignaturas pendientes de los Janonautas. No es una ciudad repleta de grandes monumentos, pero siempre nos atrajo por su ambiente animado, su historia y, cómo no, por ser la cuna de la cerveza Guinness —motivo más que suficiente para Àlex. Durante años fuimos posponiendo el viaje, pensando que ya habría ocasión más adelante. Pues bien, ¡por fin ha llegado el momento! En este artículo te contamos qué ver en Dublín: desde su lado más histórico y cultural hasta los lugares imprescindibles que no puedes perderte.

Tras un vuelo tranquilo desde Barcelona, aterrizamos en Dublín a las 12:00 (hora local, una menos que en España). El cielo estaba nublado y parecía que había llovido, aunque cuando llegamos, la lluvia había cesado. Dejamos nuestras cosas en el hotel y nos preparamos para descubrir esta fascinante ciudad.
En este recorrido, exploramos los puntos turísticos más emblemáticos de Dublín: desde los históricos Trinity College y Dublin Castle, hasta la famosa Guinness Storehouse. Además, nos adentramos en el lado más moderno de la ciudad, recorriendo sus calles comerciales y disfrutando de sus tranquilas zonas verdes, ideales para perderse y relajarse.
RUTA POR EL CENTRO HISTÓRICO
TRINITY COLLEGE
Justo enfrente del hotel tenemos se encuentra el Trinity College, una de las instituciones más emblemáticas de la ciudad y parte de la Universidad de Dublín. Es lo primero que decidimos visitar. Accedemos por la puerta que da a College Green Street y entramos en el amplio patio central del campus, rodeado de edificios históricos.


Paseamos por el recinto haciendo fotos mientras los estudiantes van y vienen de un lado a otro. Es viernes y el ambiente es animado. Los antiguos edificios de estilo neoclásico principalmente rodean los amplios patios. El Trinity College fue fundado en 1592 por orden de la reina Isabel I de Inglaterra y hoy es la universidad más antigua de Irlanda.

Vamos hasta el edificio que alberga la Old Library (la Antigua Biblioteca) y famoso Book of Kells (Libro de Kells). La entrada es de pago: el ticket familiar nos cuesta 20 euros (actualmente el precio es de 46 euros). Es una de las atracciones más visitadas de Dublín y suele haber largas colas, pero al ser viernes hay poca gente y entramos sin esperas. Os recomendamos reservar la visita.

El recorrido comienza por la exposición dedicada al Book of Kells, un manuscrito ilustrado en latín del siglo IX que contiene los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento. Debe su nombre a la la abadía de Kells en Irlanda, donde fue custodiado durante siglos. Fue creado por monjes procedentes de la isla escocesa de Iona que huían de las incursiones vikingas. A lo largo de varias salas se explica su importancia histórica y artística, con paneles que muestran detalles ampliados de las miniaturas y decoraciones del manuscrito. El Book of Kells original se encuentra expuesto bajo una vitrina y no está permitido hacer fotos.

Subimos por unas escaleras hasta la Old Library, y lo que encontramos es impresionante. Un largo corredor flanqueado por altísimas estanterías repletas de libros antiguos. A ambos lados, los bustos de sabios de distintas épocas se reparten a lo largo del gran corredor. El inconfundible olor a madera envejecida hace que la visita sea aún más especial. La visita a la Old Library nos ha encantado y los Janonautas la recomendamos sin ninguna duda.

Salimos de nuevo al exterior y empieza a caer una fina lluvia. Junto al edificio de la Old Library se encuentra una curiosa escultura de bronce: Sphere within Sphere (Esfera dentro de Esfera), obra del escultor italiano Arnaldo Pomodoro, y nos acercamos a verla.

No sé a vosotros pero a los Janonautas nos recordó a la Estrella de la Muerte de Star Wars.

ANTIGUO PARLAMENTO IRLANDÉS
En College Green Street también está el espectacular edificio que hoy alberga el Bank of Ireland. Fue erigido a principios del siglo XVIII para ser la sede del Parlamento irlandés, y que estuvo allí hasta 1800, cuando se disolvió tras la firma del Acta de Unión con Gran Bretaña. En 1803 el edificio fue vendido y lo adquirió el Bank of Ireland, que lo conserva como sede.

TEMPLE BAR
Desde aquí nos dirigimos caminando hacia uno de los barrios más conocidos y animados de Dublín: Temple Bar. Es el antiguo barrio portuario, entre Dame Street y el río Liffey, que con sus calles adoquinadas, fachadas coloridas y ambiente vibrante, se ha convertido en un imprescindible para cualquier visitante. Sus estrechas calles están llenas de pubs tradicionales y locales con música en directo y gastronomía local. Durante el día no hay mucha animación pero por la noche se transforma en uno de los principales puntos de encuentro.

Por la noche los pubs están a rebosar. En la mayoría de los locales hay música tradicional en directo que podemos oír desde la calle cuando se abren las puertas. Si viajáis con menores, hay que tener en cuenta que no pueden entrar en muchos de estos locales a determinadas horas, así que lo mejor es disfrutar del ambiente desde fuera o buscar pubs familiares durante el día. En nuestro caso, cuando visitamos Dublín por primera vez, Clàudia aún era menor de edad, así que nos conformamos con vivir la experiencia desde la calle… ¡aunque el ambiente era igual de auténtico!

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HALF PENNY BRIDGE
También conocido como Ha’Penny Bridge (el Puente del Medio Penique) es el puente más emblemático de Dublín. Cruza el río Liffey por la parte sur y conecta el barrio de Temple Bar con el lado norte de la ciudad. Este puente de hierro fundido fue construido en 1816 y debe su nombre al peaje de medio penique que había que pagar antiguamente para cruzarlo. Hoy en día es uno de los lugares más fotografiados de la ciudad y un símbolo de Dublín.

Os recomendamos pasear junto al Liffey, donde el paisaje es realmente bonito. Algunos edificios que asoman al río tienen fachadas pintadas de colores, y da un toque especial a la zona. Además, si queréis disfrutar de Dublín desde otra perspectiva se pueden dar paseos en barco por el río.
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Edificios junto al río Liffey
Este paseo junto al río Liffey llega hasta la bahía de Dublín pasando por algunas de las zonas más interesantes de la ciudad, como Custom House Quay.
CUSTOM HOUSE
El Custom House es uno de los edificios más hermosos de Dublín y se distingue fácilmente por su cúpula de color verde. Fue construido a principios del siglo XIX, en estilo neoclásico, para albergar las oficinas de la aduana. Su fachada de mármol y sus grandes columnas lo convierten en una parada obligatoria durante el paseo por el río Liffey.

A unos pocos metros del Custom House se encuentran las estatuas del Famine Memorial, un conjunto de esculturas que representan a personas famélicas, descalzas y harapientas, con expresión de sufrimiento. Este conjunto escultórico son un recordatorio de las penurias que sufrieron los irlandeses durante la Gran Hambruna (1845-1851), cuando miles de campesinos murieron de hambre y muchos otros decidieron emigrar rumbo a América, en busca de un futuro mejor.

O’CONNELL STREET
Es una de las principales avenidas de Dublín, famosa por su animado ambiente y su historia. En la confluencia de esta calle con la peatonal Henry Street, se encuentra uno de los monumentos más llamativos la ciudad: The Spire. Una aguja de acero inoxidable que alcanza los 120 metros de altura y tiene 3 metros de ancho en su base.

Si visitáis Dublín en invierno, debéis tener en cuenta que la luz solar se desvanece muy pronto. Antes de las 5 de la tarde ya está oscureciendo, por lo que si queréis que el día cunda, hay que estar dispuesto a levantarse temprano.
En la ancha avenida, se puede pasear por el centro y los laterales, disfrutando y tomando fotos de sus monumentos y edificios más emblemáticos, como la estatua de Daniel O’Connell, el personaje que le da nombre a la calle. Esta estatua es un homenaje al político irlandés del siglo XIX, reconocido por su lucha por los derechos civiles y la independencia de Irlanda.

Pasamos junto al edificio de General Post Office (GPO), un magnífico edificio construido en el siglo XIX. Este edificio jugó un papel crucial en la historia de Irlanda: en 1916, durante el Easter Rising, fue asaltado por los rebeldes irlandeses, quienes lo utilizaron como su cuartel general hasta que fueron desalojados por el ejército británico. Hoy en día, es un símbolo de la lucha por la independencia y un lugar de gran importancia histórica.

También pasamos junto a la estatua de James Larkin, el famoso sindicalista y líder del movimiento obrero irlandés. Larkin fue un defensor de los derechos de los trabajadores y jugó un papel fundamental en la creación del Syndicalismo irlandés.

RUTA CULTURAL Y MONUMENTAL
DUBLIN CASTLE
Entramos en el recinto del Dublín Castle a través de una puerta ovalada que hay en el muro exterior. Lo primero que vemos es la Norman Tower, unas de las partes más antiguas del castillo, que data del siglo XIII. A su izquierda la Royal Chapel, un lugar de culto que ha sido testigo de numerosas ceremonias a lo largo de la historia.


El Dublin Castle fue la sede del gobierno británico hasta 1922, año en el que se constituyó la República de Irlanda. En sus apartamentos se encontraba la residencia del Virrey de Irlanda y actualmente se reservan para actos solemnes como la investidura del presidente del país. Accedemos al gran patio interior rectangular del castillo, en el que está la entrada a los State Apartments, que pueden visitarse previo paso por taquilla. Nos conformamos con ver sólo el exterior del edificio. Frente a los State Apartments, en el patio interior, se alza la Bedfort Tower.

Junto a la Bedfort Tower hay una de las salidas o entradas del recinto del Dublin Castle. Si se utiliza este acceso, se pasa por delante del edificio del City Hall de Dublín, un edificio de gran importancia, que destaca por su arquitectura neoclásica y su cúpula.

CHRIST CHURCH CATHEDRAL
Christ Church Cathedral es la catedral más antigua de Dublín. Fue fundada en 1037 por el rey vikingo Sitric ha experimentado diversas transformaciones a lo largo de los siglos, adoptando el estilo neogótico actual. Desde el siglo XVI la catedral es de culto protestante.

El interior de Christ Church Cathedral, a la que se accede previo pago, es muy sobrio y de claro estilo gótico.

A través de un bonito puente la Catedral se une al edificio contiguo, que alberga el Museo Dublinia. Este museo ofrece una interesante visión del pasado vikingo y medieval de la ciudad. Se puede comprar un ticket combinado para entrar en la Catedral y en el museo, sale más económico que comprarlos por separado.

GUINNESS STOREHOUSE
La visita a la Guinness Storehouse era uno de los platos fuertes del viaje. Fuimos andando desde el centro en un entretenido paseo de 25 minutos por las animadas calles de esta parte de la ciudad. Algunas tiendas colocan tenderetes en la acera, justo frente a sus puertas: hay de ropa, comida, productos del hogar… En este barrio vemos pocos turistas alejado del centro de Dublín.

En uno de los callejones que se abrían entre los edificios nos topamos con una sorpresa: un caballo atado a uno de los muros de ladrillo. Nos sorprendió mucho encontrar un animal así en plena ciudad, en un barrio tan urbano. Este es el encanto de Dublín, que siempre tiene algo curioso que mostrar.

Llegamos sin problemas hasta la puerta del edificio de la Guinness Storehouse. Como ya teníamos las entradas compradas por Internet desde hacía semanas, nos ahorramos las colas para las taquillas que ya empiezan a formarse.
El recinto está muy bien acondicionado: se distribuye en varios niveles en los que se explica el proceso de elaboración de la famosa cerveza negra, su historia, los diferentes métodos de transporte utilizados a lo largo del tiempo, así como la maquinaria y los sistemas de almacenamiento.

El recorrido acaba en el Gravity Bar, una planta acristalada con vistas de 360º desde donde podemos contemplar toda la ciudad de Dublín. Allí nos tomamos una pinta de Guinness y unos refrescos. El lugar suele estar bastante lleno.

SAINT PATRICK’S CATHEDRAL
Saint Patrick’s Cathedral es la iglesia más grande de Irlanda. De camino hacia ella, nos desviamos un poco para pasear por la calle de los anticuarios, Francis Street, donde echamos un vistazo a los escaparates. La torre del campanario se distingue desde lejos y nos sirve de guía en nuestro recorrido. Saint Patrick’s está junto a un bonito parque, ideal para hacer una pausa, nosotros nos sentamos un rato y pudimos disfrutar de un ratito de sol.

El acceso a la Catedral es de pago (15 euros la entrada para familias). Del interior destacamos las vidrieras , el suelo multicolor de mosaico, las numerosas esculturas, bustos y placas conmemorativas en honor a importantes personalidades de la historia de Irlanda.
ZONA COMERCIAL
Tras visitar Saint Patrick’s Cathedral nos vamos hacia la peatonal King Street, una vía comercial muy animada que lleva hacia la concurrida Grafton Street, sin duda la calle más conocida y bulliciosa de Dublín. Llena de tiendas, artistas callejeros y locales con música en directo.

Justo en la confluencia de ambas calles se encuentra el acceso al parque de Saint Stephen’s Green, así como el centro comercial del mismo nombre, ubicado en un precioso edificio acristalado.

El interior del centro comercial es tan espectacular como su fachada, o quizá incluso más. Es un lugar muy curioso e interesante para visitar en Dublín.

Grafton Street está muy animada. Es sábado por la mañana y el día soleado invita a pasear. Hay muchos artistas callejeros y la gente se agolpa para ver los espectáculos. Esta calle peatonal está llena de tiendas, pubs y locales donde comer o beber algo. No es muy larga y la recorremos con calma hasta el inicio, en Nassau Street, junto al Trinity College.
Si queréis ver la famosa estatua de Molly Malone, tendréis que desviaros en Suffolk Street. Es uno de los símbolos de la ciudad y representa a la joven pescadera protagonista de una popular canción irlandesa.

Volvemos a Nassau Street para curiosear en las tiendas de prendas de lana. Àlex va buscando una gorra de tweed irlandesa y, tras probarse varias, se decide por una de cuadros azulados. A partir de ese momento, se volverán inseparables.

MERRION SQUARE
Nassau Street continúa hasta la plaza ajardinada de Merrion Square. Esta zona nos transporta al Dublín del siglo XIX, con las mansiones georgianas de puertas de colores, que son una de las señas de identidad de la ciudad.

Aquí vivió el célebre poeta y dramaturgo irlandés Oscar Wilde. En el parque de la plaza podemos ver una estatua suya, sonriente y tumbado sobre una roca, justo frente a la que fue su casa.
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El estilo georgiano, y más adelante el victoriano, supusieron un regreso a las formas clásicas de la arquitectura tomando como referente al arquitecto italiano Andrea Palladio (si quieres saber más sobre él, puedes leer nuestra entrada sobre VICENZA, LA CIUDAD DE PALLADIO).
En Merrion Square destacan las puertas con dintel, columnas a los lados, colores llamativos y elegantes picaportes. Las hay rojas, azules, verdes, amarillas… y apuramos las últimas horas de luz haciendo un montón de fotos.

Desde Merrion Square se puede regresar por North Merrion Row hasta St. Stephen’s Green y la zona comercial de Grafton Street.
Y hasta aquí nuestro post sobre qué ver en Dublín. Esperamos que os haya gustado y os resulte útil. Si sois de los que disfrutáis con las visitas guiadas, os dejamos aquí nuestra recomendación.
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Tras un vuelo tranquilo desde Barcelona aterrizamos en Dublín a las 12:00 hora local (es 1 hora menos que aquí). El cielo está muy nublado y parece que ha llovido aunque ahora no lo hace. Lo primero que vamos a hacer es comprar los billetes del autobús Airlink que nos lleve hasta el centro de Dublín. En la misma terminal de llegadas está el mostrador y compramos los trayectos de ida y vuelta conjuntamente ya que son más baratos (10 euros adultos + 5 euros niños). Se pueden adquirir también en las máquinas automáticas que hay en la misma parada. El billete para los niños sólo puede comprarse directamente al conductor. Al lado del mostrador de Airlink hay una Oficina de Turismo de Irlanda y pedimos un mapa de Dublín, así era más fácil localizar los lugares importantes qué ver en Dublín en dos días .

Salimos de la terminal y a unos pocos metros, bien indicado, vemos la parada de Airlink. Tenemos que coger el autobús número 747. A las 12:45 nos ponemos en marcha y en media hora estamos en el centro de Dublín y es que el aeropuerto está muy cerca de la ciudad.
También se puede optar por un traslado privado desde el aeropuerto de Dublín.
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Nos bajamos en la parada de College Green Street, la más cercana a nuestro hotel. Abrimos el mapa para orientarnos y, de repente, se nos acerca un ciudadano que amablemente nos pregunta si necesitamos ayuda. Le comentamos que estamos buscando el The Trinity City Hotel y, con una sonrisa, nos indica cómo llegar. Es un buen recordatorio de lo amable que puede ser la gente con los turistas en otros lugares. Después de un corto paseo, finalmente llegamos al hotel.

