Yo tenía una granja en África … Así empieza el libro de memorias de la escritora danesa Karen Blixen. Estas son también las primeras palabras que pronuncia Meryl Streep en la versión del libro llevada al cine por Sydney Pollack, con el nombre de “Memorias de África“, y que se ha convertido en una de las frases más conocidas del cine. En nuestro viaje a Kenia tuvimos la oportunidad de visitar en Nairobi la casa-museo en la que vivió Karen Blixen, convertida hoy en un museo, visita de la cual tenemos un grato recuerdo.

Yo tenía una granja en África ...

Pedimos un taxi en el hotel para que nos llevase hasta la casa-museo. Esta se encuentra situada en el barrio de Karen, que lleva el nombre de la escritora. En la actualidad es una zona residencial en la que también se encuentran las sedes de algunas embajadas. El barrio está en las afueras, a unos 10 kilómetros del centro de Nairobi.

Circular por Nairobi es un caos, los conductores no respetan las señales de tráfico, casi no hay semáforos.  Si a esto añadimos la distancia a la que se encontraba la casa-museo, el resultado es que estuvimos aproximadamente una hora de viaje.

Yo tenía una granja en África ...

Poco antes de llegar a la casa nos encontramos con un animado mercado de artesanos, sobre todo de fabricantes de muebles pero también herreros y talladores de lápidas.

Yo tenía una granja en África ...

Algunos de los edificios a medio construir utilizan lo que debería ser el balcón para colocar los muebles en exposición.

Yo tenía una granja en África ...

Al llegar a la antigua plantación de café nos sumergimos en un ambiente de principios del siglo XX. En la casa y los jardines parece que no haya pasado el tiempo y tenemos la sensación de que en cualquier momento, de alguna de las estancias, saldrá Karen para darnos la bienvenida.

Yo tenía una granja en África ...

En el enorme jardín de la parte delantera se pueden admirar unas antiguas máquinas para la fabricación del café y unos árboles gigantescos.

Yo tenía una granja en África ...

Justo enfrente, y a través de un camino, se accede a la entrada principal de la casa con un característico porche en el que hay reproducciones de cuadros pintados por Karen.

Yo tenía una granja en África ...

Yo tenía una granja en África ...

En el tejado de la casa, entre dos ventanas, se pude ver un reloj que suponemos que, en la época en que vivió la escritora, debía marcar los horarios de la vida en la casa. Se dice que cuando lo instalaron el reloj hipnotizaba a los sirvientes.

Yo tenía una granja en África ...

Para iniciar la visita tenemos que pasar antes por las oficinas donde venden las entradas. La visita es guiada en inglés y no se pueden hacer fotos del interior de la casa.

La guía inicia la visita explicándonos algunos detalles de la vida de la escritora: Karen Christence Blixen-Finecke nació en Rungsted (Dinamarca) en 1885. El pseudónimo con el que escribía era Isak Dinesen. Se la ha descrito como una mujer adelantada a su tiempo, apasionada, inteligente y obsesiva.

Yo tenía una granja en África ...

Su traslado a África fue fruto de su matrimonio en 1914 con el barón Bror Blixen-Finecke, que era primo lejano suyo. Con él inició una plantación de café en Nairobi. Tras la ruptura del matrimonio, seis años después, Karen se quedó con la plantación de café que llevaba su nombre, The Karen Coffee Company.

Tras su separación inició una relación con el cazador británico Denys Finch Hatton, quien murió en un accidente de avioneta.

Yo tenía una granja en África ...

La relación de Karen con los habitantes locales era muy cercana. Aprendió varias lenguas locales, entre ellas el suajili, y los nativos la llamaban “la hermana leona” sintiendo un gran respeto por ella.

En 1931 Karen vendió la plantación de café al no poder hacer frente a la bajada de los precios que se produjeron ese año y volvió a Dinamarca, donde murió en 1962.

En 1937 escribió su libro más conocido “Memorias de África“, con el que consiguió un gran éxito.

Yo tenía una granja en África ...

La película inspirada en el libro fue dirigida por Sydney Pollack y protagonizada por Meryl Streep, Robert Redford y Klaus Maria Brandauer. Otras obras suyas llevadas al cine son: Una historia inmortal, El festín de Babette o Ehrengard.

Yo tenía una granja en África ...

Antes de entrar en la casa hacemos un pequeño recorrido por un jardín interior.

Yo tenía una granja en África ...

La guía nos llevó hasta el árbol que, según nos explicó, había plantado Karen cuando vivía en la casa.

Yo tenía una granja en África ...

El interior de la casa es un museo dedicado a Karen. Se conservan algunos de los muebles originales o de la época en la que ella vivió. También hay otros que fueron traídos hasta aquí tras el rodaje de la película. Hay cuadros pintados por ella y fotos de la escritora y del rodaje de la película.

Destacaríamos la biblioteca, que es una de las estancias que se mantienen originales. Allí se encuentra la antigua máquina de escribir de la escritora y un gran número de libros en varios idiomas. Una vez finalizada la visita del interior nos dirigimos a la zona posterior de la casa. Por esta zona se accede a la cocina.

Yo tenía una granja en África...

Yo tenía una granja en África...

Y el cuidado jardín, en el que conviven altísimos árboles con arbustos y plantas autóctonas.

Yo tenía una granja en África ...

Yo tenía una granja en África ...

Hay pequeños senderos desde los que se pueden realizar recorridos por los jardines.

Yo tenía una granja en África ...

Desde la parte trasera se puede contemplar la silueta de las Colinas de Ngong, tan nombradas en su libro. Nosotros las tuvimos que ver con unas carpas delante, ya que los jardines se alquilan para diversos actos y estaban preparando uno de ellos.

Yo tenía una granja en África ...

En el recinto hay también una tienda de souvernirs con recuerdos de Karen, ejemplares de sus libros y artesanía africana.

 

POSTS RELACIONADOS: