Durante el siglo XX Alemania fue triste protagonista en dos grandes conflictos bélicos. La derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial llevó finalmente a una Europa dividida en dos bloques y a los berlineses a ver como su ciudad quedaba partida por un muro infranqueable. Las bombas que cayeron sobre Berlín destruyeron gran parte de una ciudad que fue poco a poco levantándose. Hubo, sin embargo, una pequeña Iglesia que permaneció en pie, con heridas pero en pie, y que no se reconstruyó para acabar convirtiéndose en un ejemplo de los estragos de las bombas. Os estamos hablando de la Iglesia del Káiser Guillermo, símbolo del dolor de una guerra.