Una ciudad ideal para una escapada de pocos días es, sin ninguna duda, Toulouse. Este importante municipio del suroeste de Francia es la capital de la región de Midi-Pyrénées. Tiene un bonito casco antiguo por el que pasear, monumentos y lugares interesantes para visitar y la animación característica de una ciudad universitaria. La teníamos pendiente en nuestra lista de destinos hasta que finalmente un puente de junio preparamos las maletas, cogimos el coche y en menos de 4 horas nos plantamos ante sus puertas. Otra opción, fácil y cómoda, es realizar el viaje con Renfe-SNCF en Cooperación Os proponemos que nos acompañéis en nuestro paseo por esta histórica villa: Toulouse, la ville en rose.

Toulouse, la ville en rose

La Place du Capitole

La visita a Toulouse debe empezar por la Place du Capitole, corazón de la ciudad. Esta gran plaza cuadrada recibe el nombre del magnífico edificio que la preside, el Capitole. Es la sede del Ayuntamiento además de albergar el Teatro Nacional. En la fachada destacan sus 8 columnas de mármol rosa.

Toulouse, la ville en rose

Hay hoy mucha animación. Es sábado de mercado y los paradistas con sus parasoles y lonas cubren de blanco el centro de la plaza.

Toulouse, la ville en rose

Enfrente del Capitole están los cafés con sus terrazas y los soportales con llamativas pinturas en los techos.

Toulouse, la ville en rose

  Toulouse, la ville en rose

En una de sus esquinas está el Hotel Grand Balcon. En la habitación 32 se alojaba Antoine de Saint-Exupéry, autor de El principito, cuando era piloto de la Aéropostale tolosana.

Toulouse, la ville en rose

Hay que atravesar la entrada principal del Capitole para acceder a la bonita plaza del Donjon du Capitole. La Torre del Homenaje, con su campanario de pizarra, es la sede de la Oficina de Turismo de Toulouse y en ella entramos para coger un plano de la ciudad. Es recomendable acercarse o consultar su página web porque ofrecen paseos guiados en español.

Toulouse, la ville en rose

Nos entretenemos un buen rato viendo como los niños juegan a mojarse con los surtidores de agua y deambulamos por las comerciales avenidas libres de coches.

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La Basílica de Saint Sernin

De nuevo en la Place du Capitole, nos situamos en la rue Taur desde la que vemos la inconfundible torre de la Basílica de Saint Sernin al final de la calle.

Toulouse, la ville en rose

Nos paramos frente a la fachada de Notre-Dame du Taur que nos llama la atención.

Toulouse, la ville en rose

La Iglesia románica de Saint Sernin forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Está dedicada al obispo mártir de la ciudad, San Saturnino. El campanario es octogonal y está formado por 5 niveles.

Toulouse, la ville en rose

Del interior destaca la amplitud de la nave y el gran órgano sinfónico de Cavaillé-Coll, del siglo XIX.

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El Convento de los Jacobinos

Retomamos el paseo por el animado casco antiguo. Caminamos sin prisa disfrutando de la agradable temperatura veraniega. Muchas de estas viejas calles son principalmente peatonales, con tiendas y restaurantes, cafés y salones de té. Hay mucho ambiente, sobre todo gente joven y es que Toulouse es también una ciudad universitaria. Aquí las calles son estrechas y tortuosas para mitigar el efecto del fuerte viento de la zona, el Aude, privándolo de largos corredores donde explayarse. En esta parte de la ciudad el material usado principalmente en la construcción es el ladrillo y esto le da una tonalidad rojiza a la ciudad. A Toulouse se la conoce como la Ville en rose por este motivo.

Nos acercamos hasta el Convento de los Jacobinos, monasterio gótico de ladrillo rojo edificado entre los siglos XIII y XIV.

Toulouse, la ville en rose

Toulouse, la ville en rose

Visitamos el claustro y el interior de la Iglesia. La alta bóveda está soportada por una columna de 22 nervaduras conocida como “la palmera”.

Toulouse, la ville en rose

 

Toulouse, la ville en rose

Saliendo del casco antiguo, en una avenida desde la que vemos el río Garonne, está l’Hôtel d’Assézat. Pierre d’Assézat, un rico comerciante de “pastel”, mandó construir este palacete en el siglo XVI. Los cultivos de la hierba pastel, o glasto, usada para producir colorante azul, dieron un gran impulso económico a la ciudad y permitieron hacer fortuna a algunos de sus habitantes. Fue una época de ostentación en la que se construyeron varios de estos palacios. Con el desarrollo de la rutas de Oriente aparece en el mercado el índigo que acabará imponiéndose y finiquitando el próspero comercio del pastel. Actualmente l’Hôtel d’Assézat alberga la pinacoteca de la Fundación Bemberg.

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Pont Neuf y la Daurade

Hemos llegado hasta el Pont Neuf, Puente Nuevo, aunque es el segundo más antiguo de Toulouse, que cruza el Garonne. Sus pilares, con forma de pico en la base, fueron diseñados para soportar las crecidas del río.

Toulouse, la ville en rose

Desde el puente bajamos al Quai de la Daurade, el muelle por el que se puede pasear y desde donde salen las barcazas que hacen las excursiones fluviales. Hace unos días ha habido fuertes temporales en el sur de Francia y el Garonne ha invadido las orillas por lo que no nos es posible hacer ningún tour en barco. Nos conformamos con tener una bonita panorámica del río y del histórico Hospital de la Grave.

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Canal de Brienne

Enlazamos con el Canal de Brienne que une el río Garonne con el Canal de Midi que llega a las puertas de la ciudad. El Canal de Midi es una vía navegable que se construyó en el siglo XVII para unir Toulouse con el Mediterráneo. Acabamos nuestro recorrido con un tranquilo paseo bajo la sombra de los plataneros que hay junto al canal.

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