Siguiendo con nuestros relatos sobre la ciudad de Nueva York, os queremos presentar un lugar que durante algunos años tuvo la ciudad a sus pies y ahora ha quedado empequeñecido por las grandes construcciones que la rodean. Es de sobras conocida y si pasas a su lado no te deja indiferente, la arquitectura moderna le ha jugado una mala pasada a este bonito edificio. Así como la mayoría de catedrales impresionan por su grandeza, en Nueva York y, concretamente en Manhattan, pasa desapercibida y llama la atención por el contraste con los edificios vecinos. Por ello nosotros le dedicamos este post a St. Patrick, una catedral en Manhattan.

St. Patrick, una catedral en Manhattan

Situación

La Catedral de St. Patrick tiene una ubicación inigualable en el centro de Manhattan. Ocupa una manzana entera delimitada por las calles 50 y 51 (sur y norte) y la Quinta Avenida y Madison (oeste y este) respectivamente.

St. Patrick, una catedral en Manhattan

Justo enfrente está el gran complejo del Rockefeller Center con uno de los edificios más altos de la ciudad, por ello el edificio que durante un tiempo dominó Nueva York se ve ahora dominado por las grandes construcciones de la ciudad.

St. Patrick, una catedral en Manhattan

 

Historia y construcción

La Diócesis católica de Nueva York, que es a la que pertenece la catedral, se creó en 1808 y su sede era la Antigua Iglesia de St. Patrick, situada en la calle Mulberry. La intención de la Diócesis era la construcción de una gran catedral que sustituyese a la pequeña iglesia que sufrió un incendio en el año 1866 y fue reconstruida dos años después.

St. Patrick, una catedral en Manhattan

La catedral, en gran medida, se financió con los donativos de los inmigrantes irlandeses de la ciudad y por ello lleva el nombre del patrón de Irlanda, San Patricio.

En 1858 se iniciaron los trabajos de construcción. El estilo neogótico fue el escogido para su edificación. Las obras finalizaron en 1879. Durante los años de la Guerra de Secesión (1861-1865) los trabajos de construcción se paralizaron. La catedral de  St. Patrick se convirtió en la construcción neogótica más grande de América del Norte, título que todavía mantiene.

St. Patrick, una catedral en Manhattan

Al finalizar las obras, y gracias a sus dos torres de 100 metros de altura, era visible desde muchos puntos de la ciudad además de ser uno de los edificios más altos. En 1927, justo antes de la gran depresión, se realizaron trabajos de restauración y se instaló uno de los nuevos órganos (la catedral tiene dos, uno en el Coro y otro en la Gran Galería).

St. Patrick, una catedral en Manhattan

 

Interior

Las paredes de la catedral, de piedra revestida de mármol blanco, unido a sus grandes ventanales y sus altos techos hacen de su interior un espacio luminoso y amplio.

St. Patrick, una catedral en Manhattan

Destacan sus bellos ventanales y el gran rosetón (8 metros de diámetro) en los que trabajaron tanto artistas autóctonos como europeos. Además del altar principal, la catedral tiene altares laterales. La capacidad interior del edificio es de 3.000 personas.

St. Patrick, una catedral en Manhattan

Una de las obras de arte que se pueden ver en el edificio es La Piedad de William Ordway Partridge, por su tamaño deja pequeña a la de Miguel Ángel en el Vaticano. Desde la puerta de la catedral se tiene una buena perspectiva de la estatua de Atlas que preside el Rockefeller Center.

St. Patrick, una catedral en Manhattan

Datos prácticos

La catedral de St. Patrick está abierta todos los días de 6:30 a 20:45 horas y la entrada es gratuíta.

De lunes a viernes a las 10 de la mañana se realiza un tour guiado y gratuíto por el edificio.