Siempre había tenido la percepción de que Lisboa era una ciudad triste y gris. Supongo que esta idea estaba condicionada por la mezcla de melancolía y fatalismo que parece trasmitir el fado, la expresión más popular de la música portuguesa. Es lo que sucede con los estereotipos, que pueden llevarnos a error. Lisboa es luminosa, blanca y alegre (a pesar de la crisis que ha golpeado fuertemente al país en los últimos años). La ciudad vieja muestra el paso de los siglos en las fachadas desgastadas pero también carácter y cierta belleza. Las calles peatonales del barrio de La Baixa se abren a maravillosas plazas, como la Praça do Comércio junto al Tajo, y desbordan de vitalidad. Los antiguos monumentos Patrimonio de la Humanidad (la Torre de Belém y el Monasterio de los Jerónimos) conviven con las nuevas creaciones del Oceanario y el Puente Vasco Da Gama, el más largo de Europa con sus 17 km. de longitud. Todo esto, y más, nos ofrece Lisboa y los Janonautas os proponemos que lo descubráis junto a nosotros. Hoy iniciamos el diario de dos días en la ciudad lisboeta, ¿os apetece acompañarnos?

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

Lisboa es la capital de Portugal y su ciudad más grande. Se encuentra en el oeste del país, bañada por el Atlántico en el lugar donde el río Tajo se une al gran océano. La ciudad es extensa y su centro histórico se reparte en siete colinas con empinadas y estrechas calles por las que ratonean viejos tranvías. Está bien comunicada con el resto del mundo gracias a su aeropuerto internacional y se encuentra cercana a la frontera con España. Los Janonautas estábamos pasando unos días de vacaciones en Extremadura y preparamos una visita de 48 horas que haríamos en nuestro coche.

Un cómodo viaje de 3 horas nos llevó desde tierras extremeñas hasta la capital portuguesa. Nos alojamos en el Hotel Sheraton que está en la parte moderna de la ciudad, cerca de los Jardines de Eduardo VII. Es una zona urbana sin nada especial, parecida a la de cualquier otra ciudad europea, con mucho tráfico y bullicio. Cerca del hotel, en la Avenida Fontes Pereira de Melo, nos sorprendieron los murales que cubrían algunos edificios abandonados.

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

Fuimos hacia el céntrico barrio de La Baixa, el más importante, comercial y animado de Lisboa. Empezamos en la Praça Marquês do Pombal (Plaza Marqués de Pombal) y recorremos la amplia Avenida da Liberdade (Avenida de la Libertad) con sus edificios del siglo XIX.

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

Es un entretenido paseo que acaba en la Praça dos Restauradores (Plaza de los Restauradores)

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

Junto a la Plaza de los Restauradores no pasamos por alto el edificio de estilo neo-manuelino de la Estaçao do Rossio, la bonita estación de trenes.

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

A poca distancia aparece la Praça de D. Pedro IV (Plaza de D. Pedro IV), más conocida por su antiguo nombre de Praça do Rossio (Plaza del Rossio).

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

Este es el auténtico centro neurálgico de Lisboa. Las animadas calles peatonales de alrededor están llenas de tiendas, cafés y restaurantes. Hacemos un alto en el camino para comer en una pastaleria de la Rua Augusta, protegidos por las sombrillas de las terrazas.

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

 Lisboa, la ciudad luminosa (I)

La Rua Augusta es la calle más importante de La Baixa. Un magnífico Arco Triunfal es la entrada a la que sin duda es la más impresionante plaza de Lisboa: la Praça do Comércio (Plaza del Comercio). Esta gran explanada está rodeada en tres de sus lados por edificios porticados  y en su lado sur se abre mirando al Tajo.

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

La Plaza del Comercio nos ha dejado sin palabras y nos quedamos un buen rato admirando su grandiosidad. Regresamos a la Rua Augusta para dirigirnos hasta las primeras calles empinadas del barrio de Alfama. Subiendo por Largo da Sé tenemos la pequeña Catedral de Lisboa (la Sé). La Iglesia románica ha sufrido varios desperfectos debido a los terremotos que de vez en cuando sacuden la ciudad y ha tenido que ser reconstruida en varias ocasiones. Una de las imágenes más curiosas de Lisboa es la del tranvía nº 28 que al pasar frente a la parece salir de su interior.

 Lisboa, la ciudad luminosa (I)

De vuelta a La Baixa nuestro plan es ir hasta el histórico barrio de Belém para ver la famosa torre y el Monasterio de los Jerónimos. Está en la parte oeste de Lisboa, muy lejos del centro para ir andando pero bien comunicado en transporte público (autobús o tranvía). Nosotros optamos por coger el bus turístico Lisbon Sightseeing que nos permitía adquirir los tiques para 2 días y cubría también las zonas más alejadas del Parque de las Naciones y el Castelo que pensábamos visitar al día siguiente.

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

El autobús nos ha dejado enfrente del blanco edificio del Monasterio de los Jerónimos. Se fundó a principios del siglo XVI, bajo el reinado de Manuel I, en conmemoración del regreso de la India del navegante Vasco de Gama. Es, junto a la Torre de Belém, uno de los monumentos más emblemáticos de Lisboa y ambos están incluidos en la lista del Patrimonio Universal de la Unesco desde 1983.

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

 

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

La visita del interior es gratuita y los Janonautas la recomendamos. Nos gustó mucho el claustro y la amplia nave de la Iglesia con su entramado de nervaduras en la bóveda del crucero.

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

Tras la visita al Monasterio de los Jerónimos, Trini se acerca hasta la Antiga Confeitaria de Belém para comprar unos típicos pastéis (pasteles) de hojaldre y crema inglesa. Los disfrutamos sentados en un parque mientras nos tomamos un refresco.

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

Frente a los Jerónimos, a orillas del río Tajo, resalta el solitario Padrao dos Descubrimentos (Monumento a los Descubrimientos).

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

Muy cerca, en la desembocadura del Tajo, destaca la Torre de Belém, construida entre 1515 y 1519 para defender la ciudad. También fue centro aduanero y faro. De estilo manuelino, es una torre cuadrángular de cinco pisos de altura. Puede visitarse su interior pero llegamos cerca de la hora del cierre y nos tuvimos que conformar con verla sólo por fuera.

Lisboa, la ciudad luminosa (I)

Regresamos a la parada del autobús que nos llevó de vuelta hasta la Plaza Marqués de Pombal. Damos un paseo por el Parque de Eduardo VII antes de regresar al hotel.

 

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