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Amanece el día gris. No llueve pero en cualquier momento lo puede hacer. Nos hemos levantado a las 8 y hemos desayunado en el hotel. Las noticias sobre el volcán Bardarbunga no han cambiado pero se ha rebajado el nivel de alerta de rojo a naranja. Después del check-out nos despedimos del bonito pueblo de Akureyri y retomamos la Ring Road. Hoy completaremos el círculo volviendo a Reikiavik después de haber rodeado la isla. Los primeros kilómetros de hoy son la repetición de los que hicimos ayer para ir hasta Holar.

 

La diferencia con el día de ayer es que hoy hay un poco más de luz y en algunos momentos hasta clarea el cielo. Eso nos permite ver el camino de otra forma y ver con más detalle los valles que hay junto a la carretera. Nos recuerda mucho a la zona escocesa de Glencoe.

Vista de uno de los valles
Vista de uno de los valles

El recorrido que vamos a hacer es el siguiente:

 

La primera parada la hacemos en Blonduos, un pueblo sin interés salvo por la iglesia futurista que tiene. Parece una nave espacial o, según Clàudia, un pequeño Guggenheim. Hacemos las fotos de rigor y continuamos.

Iglesia de Blonduos
Iglesia de Blondous
Àlex y Clàudia junto a la peculiar iglesia
Àlex y Clàudia junto a la peculiar iglesia

Dejamos la ruta 1 en el desvío de la carretera 716 para adentrarnos en la península de Vatnses con la intención de ver focas. La carretera es un desastre, estrecha, con gravilla suelta y baches continuos llenos del agua de la lluvia de ayer. Por suerte ahora no llueve y vamos avanzando poco a poco. Los pocos kilómetros se hacen muy lentamente. En otro desvío tomamos la carretera 711 que está más arreglada y podemos ya ir más rápidos. Nos paramos cuando vemos las indicaciones del Hversarkur, el troll petrificado que está junto a la playa en la bahía de Húnaflóiy.

Vista de la costa y Hversarkur
Vista de la bahía de Húnaflóiy y del Hversarkur
El famoso trol Hversarkur
El famoso troll Hversarkur

Desde un mirador de madera se observa esta figura muy cerca de la playa. El troll es una piedra de 15 metros de altura con aberturas de 4 metros de ancho cada una. Cuenta la leyenda que esta roca es un troll que fue petrificado por un rayo cuando intentaba atacar un monasterio cristiano. Técnicamente es una formación rocosa de lava que el paso de los años junto a la acción del agua y del viento han ido moldeando hasta proporcionarle esta forma. La zona está infestada de mosquitos.

Clàudia y Àlex en el mirador
Clàudia y Àlex en el mirador

 

Desde donde hemos aparcado para ver el troll sale otro sendero que va a la playa de Osar, un conocido lugar de avistamiento de focas. Empezamos a seguir el camino. Las focas son puntos blancos que se ven en una orilla de playa que hay tras un brazo de mar. Hay que descender una ligera pendiente para llegar a situarse enfrente y verlas en la distancia. Con la ayuda del zoom de la cámara podrían acercarse algo pero no lo suficiente. El camino está encharcado por lo que decidimos dar la vuelta.

Vista de las focas en la playa de Osar
Vista de las focas en la playa de Osar

 

Vamos recorriendo toda la costa de la península y en el lado oeste hacemos otra parada para acercarnos a la playa de Illugastadhir en la que también se pueden avistar focas. Se accede en coche a través del camino particular de una granja. El granjero ha habilitado un aparcamiento con área de pícnic y unos lavabos. Los letreros indican que se tiene que seguir un camino y andar durante unos 20 minutos para llegar hasta la playa.

Camino de acceso a la playa
Camino de acceso a la playa

Al final del camino se llega a una caseta, con prismáticos en su interior, desde donde ya se pueden ver los grupos de focas.

Àlex preparado para el avistamiento
Àlex preparado para el avistamiento

Desde aquí se ven muy bien y mucho más cercanas que en la playa de Osar. Estuvimos un buen rato haciendo fotos de estos simpáticos animales. Algunos de ellos parecía que posaban para nosotros. Os dejamos alguna de las fotos realizadas.

Vista de la playa y el grupo de focas
Vista de la playa y el grupo de focas
Una solitaria foca en una roca
Una solitaria foca en una roca
Otro grupo de focas en la costa
Otro grupo de focas en la costa

 

Esta foca se despidió así de nosotros
Esta foca se despidió así de nosotros

Aunque esta atracción está publicitada en guías y páginas de internet no estaba nada masificada. Tan sólo había un grupo de tres japoneses y nosotros en la caseta. Tras las fotos volvemos al aparcamiento. Le dejamos 200 krs al granjero en una urna de madera que hay junto a los lavabos.

El grupo de focas no se inmutaba con la visita
El grupo de focas no se inmutaba con la visita

El coche está enfangado y sucio por el barro del camino. Pensamos qué bien nos iría ahora que lloviese para que se lavase y al poco rato empieza a llover. Es un lluvia ligera pero suficiente para ir arrancando la costra de barro que ha ido cubriendo el coche. Salimos de la península de Vatnses por el pueblo de Hvammstangi donde paramos a comprar unos sandwichs para la comida y hacer alguna foto de un secadero de pescado.

Secadero de pescado en Hvammstangi
Secadero de pescado en Hvammstangi

Es un simple tendedero de madera con pescados colgando. El olor se nota a varios metros de distancia.

Detalle del pescado puesto a secar
Detalle del pescado puesto a secar

Ya de vuelta a la Ring Road marcamos rumbo a Reikiavik. Nos quedan por delante 180 km y poco más de dos horas para llegar.

Grupo de caballos junto a la carretera
Grupo de caballos junto a la carretera

Pocos kilómetros antes de Reikiavik pasamos por el túnel submarino de Hvaltujudor. Tiene cinco kilómetros de largo, es de peaje (1000 krs), y permite ahorrarse 40 km salvando el fiordo a través del mar. A las 18 h llegamos a Reikiavik.

Entrando al tunel submarino
Entrando al tunel submarino
Cuando llegamos a Reikiavik la lluvia es fina y escasa. Vamos hasta el Radisson Blu Saga Hotel y hacemos el check-in. Descansamos una hora en la habitación y salimos para ir a cenar. El hotel está a 30 minutos andando del centro por lo que cogemos el coche y nos vamos hasta la calle comercial de la ciudad.

La habitación está en una planta alta y tenemos vistas sobre la ciudad
La habitación está en una planta alta y tenemos vistas sobre la ciudad

Damos una vuelta por el centro de la ciudad. En la calle principal, que lleva hasta la catedral, hay un exposición de fotos.

Exposición de fotos en una de las principales calles de Reikiavik
Exposición de fotos en una de las principales calles de Reikiavik

Entramos a cenar en el Svarta Kaffi. Es un pequeño café en el que tienen siempre sopa que sirven dentro de una hogaza de pan a modo de plato. El problema es que no hay prácticamente nada más. Hoy tienen sopa de carne con chili. Claudia y Àlex se toman una y Trini el pan con mantequilla del acompañamiento. La sopa está rica y caliente y nos sienta bien.

Vista exterior del Svarta Kaffi
Vista exterior del Svarta Kaffi

 

Nuestra cena en Reikiavik
Nuestra cena en Reikiavik

Al acabar damos un corto paseo por la zona del Ayuntamiento y del puerto. En el puerto vemos el puesto de perritos calientes o pylsas que hizo famoso Bill Clinton. Mañana vendremos a desayunar aquí para probarlos. Nos volvemos hacia el hotel a descansar.

Algunas imágenes de nuestro paseo por Reikiavik
Algunas imágenes de nuestro paseo por Reikiavik

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