A 102 km de Badajoz y a 132 km de Lisboa, en la región portuguesa del Alentejo, se encuentra la preciosa ciudad museo de Évora. Su rico centro histórico le sirvió para ser catalogado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1986. Los Janonautas volvíamos a estar en tierras de Extremadura y no queríamos dejar pasar la oportunidad de hacer una incursión en Portugal para visitar esta ciudad monumental. Fue una escapada corta en coche, que nos ocupó sólo un día, pero que realmente valió la pena aunque no todo nos gustó como podréis comprobar si seguís leyendo. Os contamos qué fue lo que vimos y cuáles fueron nuestras sensaciones.

 
Évora, la ciudad museo portuguesa


La entrada a Portugal la hicimos por Badajoz y en menos de una hora llegamos a nuestro destino.


 

El centro histórico está rodeado por una muralla y aunque se puede entrar con el coche preferimos aparcar en una esplanada rodeada de árboles junto a una de las puertas de acceso a la ciudad fortificada. Íbamos a movernos a pie por el interior de Évora, no es una ciudad muy grande y los puntos de interés están cerca los unos de los otros.

 

Évora, la ciudad museo portuguesa

 

La Plaza Giraldo

Se dice que en Évora todos los caminos llevan a la Plaza Giraldo y debe ser cierto porque a poco de cruzar las murallas llegábamos sin más a esta plaza empedrada. Es la plaza más importante de Évora y fue construida entre 1571 y 1573. En uno de sus lados unos grandes arcos dan paso a los soportales con tiendas por los que se puede pasear a cubierto del sol o la lluvia. En el otro costado se encuentra la Oficina de Turismo.

Évora, la ciudad museo portuguesa

 

Su nombre es en homenaje a Geraldo Giraldes, el Sin Pavor, personaje histórico que reconquistó la ciudad a los árabes en el año 1167 y que posteriormente fue alcalde. En la parte superior de las farolas de la plaza se puede ver el escudo del famoso caballero.

 

Évora, la ciudad museo portuguesa

En uno de los extremos de la plaza hay una fuente de mármol “coronada”. La corona fue colocada en 1619 por el rey español Felipe III ya que consideró que por la belleza de la plaza y de la fuente ésta debía ser coronada.

Évora, la ciudad museo portuguesa

 

De la fuente salen ocho chorros que representan las ocho calles principales de la ciudad. Ante la coronada se levanta la Iglesia de Santo Antao que fue construida en el año 1557. Tras su construcción se derribaron varios edificios de la plaza para que no tapasen su visión.
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En el otro extremo de la Plaza Giraldo hay un edificio con una fachada impresionante y que actualmente es la sede del Banco del Portugal.
 Évora, la ciudad museo portuguesa

 

En el centro de la plaza se distribuyen varias terrazas de restaurantes en los que se puede comer o tomar algo. En una de estas terrazas aprovecharíamos los Janonautas para tomar una buena comida.

 

La Capilla dos Ossos

En una pequeña capilla situada junto a la Iglesia de San Francisco está el monumento más visitado de Évora: la Capilla dos Ossos (la Capilla de los Huesos).

Évora, la ciudad museo portuguesa

Antes de visitar la capilla podéis ver el bonito interior de esta Iglesia.

Évora, la ciudad museo portuguesa

 

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En uno de los lados de la Iglesia está la Capilla dos Ossos. Fue construida por un monje franciscano en el siglo XVI y sus dimensiones son pequeñas: 19 metros de largo por 11 de ancho. La luz sólo le entra por unas pequeñas aberturas en el lado izquierdo. Tened en cuenta que la entrada es de pago. ¿Qué tiene de especial esta capilla? Pues que las paredes y columnas están revestidas con 5000 calaveras y millares de huesos.

Évora, la ciudad museo portuguesa

A la entrada de la capilla se puede leer la siguiente inscripción: “Nosotros, los huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos”.

 Évora, la ciudad museo portuguesa
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Estos huesos fueron traídos de los cementerios de las iglesias de los alrededores. Algunos esqueletos también proceden de una fosa común del vecino municipio de Monte Maior. El objetivo de esta capilla es hacernos reflexionar acerca de la condición humana y el valor pasajero de la vida terrenal. ¡Mejor hubiesen hecho dejando los huesos donde reposaban!

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¿Qué nos pareció a nosotros? Claramente no nos gustó. Nos pareció un sinsentido, una exhibición morbosa sin ningún valor artístico ni espiritual cuyo objetivo actual parece claramente recaudatorio.

Sí que es recomendable subir a la terraza que hay en la Iglesia de San Francisco para tener unas bonitas vistas de Évora. Sus casas blancas, sin edificios altos, con el perfil de algunos monumentos en el horizonte proporcionan una estampa que recuerda a muchas otras ciudades y pueblos de la vecina Extremadura.

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La Catedral de Évora

La Catedral de Évora, llamada oficialmente Catedral da Sé, se empezó a construir en el año 1186 y fue consagrada en el año 1204. A lo largo de los años esta catedral ha sufrido numerosas modificaciones y ampliaciones por lo que no se le puede aplicar un estilo arquitectónico claro. Está dedicada a la Virgen María.

Évora, la ciudad museo portuguesa

La hermosa fachada, que recuerda a la de la Catedral de Lisboa, está cubierta de granito rosa y flanqueada por dos torres asimétricas cuya construcción finalizó en el siglo XVI. Una de ellas acaba en forma de espiral cónica y está revestida de azulejos de color azul. La otra acaba en forma de torre fortificada y tiene un reloj y un campanario.

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La columnas de la entrada están rematadas con las esculturas de los apóstoles. La Catedral de Évora fue declarada Patrimonio Universal de la Unesco en 1988.

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El Templo de Diana

En el siglo I a.C. se construyó este templo en el antiguo foro de la primitiva ciudad romana. No hay datos que confirmen que fue en honor de la diosa Diana pero así se le conoce popularmente. 

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Durante la Edad Media se utilizaron sus restos para la construcción de un castillo y el templo acabó incrustado en las paredes del mismo durante varios siglos. Fue en 1871 cuando se demolió el castillo medieval y se restauró el templo tal y como lo conocemos en la actualidad.

El Templo de Diana tiene forma rectangular y mide 25 x 15 metros, para acceder a él se subía por una escalera hoy desaparecida. Se mantienen en pie 14 columnas.

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Iglesia de la Graça

La Iglesia de Nossa Senhora da Graça es muy llamativa por su fachada renacentista en cuya cornisa cuatro gigantes sostienen la bola del mundo. Merece la pena entretenerse un rato frente a esta bonita Iglesia de granito del siglo XVI.

Évora, la ciudad museo portuguesa

Después de pasear durante todo el día por las calles llenas de historia de esta bonita ciudad llegó el momento de salir de su recinto amurallado para ponernos de nuevo en marcha y regresar a Extremadura. Ya sólo nos quedaba despedirnos de Évora a la que seguro regresaremos en más ocasiones.