Al viajero le gustan las islas. Al viajero no le gusta Gran Bretaña. Bueno, sí le gusta, pero no la considera una isla. Él tiene su propia definición de isla. No le basta con “una porción de tierra rodeada de agua por todas partes”, no es suficiente. Su idea de isla se acerca más a “una porción de tierra  (una porción terrestre que no sea ni muy grande ni demasiado pequeña para que pueda recorrerse entera tranquilamente en poco espacio de tiempo pongamos que en una semana como máximo) rodeada de agua por todas partes (aquí no hay discusión, el agua si no es salada no sirve)”. Al viajero le gusta también el mar.

 

El viajero estuvo antes en Menorca. En invierno. Dos veces. Dos relámpagos. Llegó, trabajó y regresó. Fue antes, no era el viajero todavía.

 

El viajero ha vuelto a Menorca. En invierno.

– “¡No vayas! Anochece antes”, le han aconsejado. El viajero piensa que los días no son más cortos si el tiempo trascurre más despacio. ¿No es acaso el tiempo relativo?. Está acostumbrado a levantarse pronto y podrá ver el Sol desaparecer bajo el mar. Al viajero le gustan los atardeceres.

– “¡No vayas! Puede que haga frío y hasta puede que llueva”, le han dicho. El viajero no le teme al frío ni a la lluvia, sabe que forman parte del paisaje de la tierra que pisa. Además, a nadie se le ha roto un hueso por mojarse bajo la lluvia. Al viajero le gusta adaptarse.

– “¡No vayas! En invierno no van los turistas”, le han advertido. El viajero cree que los turistas son como las abejas, necesarias pero si hay demasiadas molestan. No se engaña, sabe que él es también un turista y que en muchas ocasiones ha sido otro insecto más del enjambre. Al viajero le gusta ser la abeja reina.

– “¡No vayas! Te aburrirás, estará todo cerrado”, le han amenazado. El viajero piensa que acaso estarán las calas cerradas, los acantilados cerrados, los pueblos cerrados, las montañas cerradas, la Historia cerrada… Al viajero le gusta Cala En Porter, el Cap de Cavalleria, Fornells, el Monte Toro, los Talaiots prehistóricos …

 

El viajero volverá a Menorca. En invierno.

Al viajero le gustan las islas. Al viajero le gusta también el mar. Al viajero le gusta Menorca en invierno.

 

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